En defensa de la política

Dualidad
Dualidad, polaridad, igualdad
5 mayo, 2018
Pintura mujer masona
Masonería y Mujeres
5 mayo, 2018
Mundo sustentado por manos

unión

En defensa de la política desde una perspectiva masónica.

Esta plancha se enmarca dentro de aquello que señala el ritual al cierre de los trabajos en las tenidas, “…los hermanos continuarán fuera del templo la obra masónica”. Es decir, la proyección de los valores y principios masónicos a la sociedad en la que le toca a cada Hermano desarrollar su vida cotidiana.

En este contexto, un ámbito relevante del mundo profano es de la POLÍTICA, actividad que en este momento sufre de un total descrédito y desprestigio, arrastrando con ella a todo el sistema institucional, especialmente al régimen político democrático; a las correas de transmisión entre ciudadanía y gobierno, como son los partidos políticos, y a las personas que se dedican a ella, los políticos (“clase extractiva”). El desgaste progresivo de la POLÍTICA ha llegado a su culminación por la incapacidad de todo el sistema de dar respuesta a la profunda crisis que se vive desde el año 2008. Pero el declive no es sólo atribuible a esta situación ya que viene de más lejos y presenta características propias en los diferentes lugares y ámbitos.

La política como gestión del Estado o del interés colectivo, que es el sentido anterior, es la que ha sufrido el mayor deterioro y que centra las críticas de la ciudadanía, críticas que por supuesto no obedecen a las mismas razones y objetivos, pero que en la mayoría de los casos son justificadas..

Pero la política no se agota en la acción estatal, muy al contrario está por encima de ello como actividad que permite la convivencia civilizada de la sociedad a través de mecanismos de representación, que le dan un valor específico. El tema de la representación tampoco deja de ser banal en este contexto ya que en la actualidad se plantean a nivel nacional soluciones de corte tecnocrático en las instancias políticas, incluso las más altas, que eluden la elección democrática. Caso de Italia, por ejemplo. A nivel global este fenómeno se sobredimensiona en el marco de la
Globalización económica, desde donde los grandes intereses financieros (los así llamados mercados) son quienes dirigen el rumbo de la humanidad. Otro ejemplo de no menor importancia en este sentido es la Unión Europea cuyas decisiones “técnicas” son asumidas por instituciones no elegidas democráticamente..

Esta anomalía general requiere de una corrección que no puede venir de otro lado que no sea de la supremacía de la política sobre la economía, más aún cuando detrás de las llamadas “decisiones técnicas” hay una opción netamente ideológica, la opción neoliberal.

Por tanto, lo que se impone es la necesidad de una profunda regeneración/revalorización que devuelva a la política al sitial que le corresponde como actividad fundamental para la convivencia y el ejercicio de la libertad. Se puede concluir por tanto que siendo la POLÍTICA una de las actividades humanas más denostadas es a la vez la más necesaria.

La regeneración implica la corrección de todas aquellas deficiencias que han mostrado las instituciones políticas y para lo cual existen vías democráticas para hacerlo. En cambio, la revalorización de la Política alude a una concepción de la misma que la sitúa por encima de las contingencias y en un plano de la definición filosófica. Así, Bernard Crick, autor de un libro ya clásico editado en los años sesenta cuyo título es muy elocuente:
“En defensa de la política”, reivindica la política “como la actividad mediante la cual se concilian intereses dentro de una unidad de gobierno determinada, otorgándoles una parcela de poder proporcional a su importancia para el bienestar y la supervivencia del conjunto de la comunidad” p. 22 B.Crick. Y, agrega: “La política como actividad merece ser honrada como la clave de la libertad, por encima del comportamiento de los
políticos”.

En las definiciones anteriores están contenidos una serie de conceptos básicos que es necesario destacar. En primer lugar, la conciliación de intereses diversos objetivo central de la POLÍTICA y factor clave de la convivencia en sociedad.

Además define las formas de esa convivencia contraria al consenso total, estable e impuesto que sería lo propio del
totalitarismo y el autoritarismo. Esta conciliación de intereses ordena el pluralismo propio de todo grupo humano, es decir, canaliza la divergencia de forma apropiada asegurando la convivencia y el orden. El marco de todo aquello es la libertad del individuo en todos sus aspectos.

Más adelante este mismo autor señala que: “Renunciar a la política o destruirla es destruir justo lo que pone orden en el pluralismo y la variedad de las sociedades civilizadas, lo que nos permite disfrutar de la variedad sin padecer la anarquía ni la tiranía de las verdades absolutas”. P 27-28.

Esta última sentencia es la que mejor retrata la necesidad de defender la POLÍTICA en las circunstancias actuales, pues lo contrario es un terreno llano para actitudes que ponen en peligro la propia convivencia civilizada de la sociedad y exalta fenómenos que históricamente han causado enormes daños y que se pensaba estaban superados. La experiencia del siglo XX (Tony Judt. “Pensar el Siglo XX”, mejor libro del años según Babelia) es muy elocuente al respecto con dos guerras mundiales y la entronización de regímenes totalitarios de diverso signo, como el
fascismo, el nazismo y el comunismo.

La antipolítica actual que es el fenómeno que alimenta estas tendencias se da a nivel cotidiano en el rechazo generalizado a toda la política sin hacer distinciones ni matizaciones. Esta actitud es propia de las posiciones extremas de uno u otro lado. Una frase señera que refleja mejor que nada lo anterior y dicha por un
Caudillo: “Haga como yo, no se meta en política”. Pero también la antipolítica se manifiesta desde el otro extremo cuando se convoca a “asaltar el Congreso”. Por lo general la antipolítica en un ejercicio de transformismo que oculta el deseo de imponer soluciones de forma inconsulta y evitando el juego político y, por tanto, la confrontación de ideas.

Ante la situación descrita anteriormente es que tenemos que estar atentos y hacer una lectura masónica.

El elemento central es el de las condiciones o hábitat natural en el que nuestra fraternidad puede funcionar y desarrollarse, cuestión demostrada desde los orígenes de la Masonería especulativa. Una convivencia civilizada y en ejercicio de la libertad es indispensable para quienes invocamos la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. De allí entonces que sea de nuestro mayor interés la defensa de la Política en los términos tratados aquí.

En este sentido, me parece útil referirme una vez más a la relación entre Masonería y Política. Tema recurrente en nuestras logias, pero que en los tiempos que vivimos no está demás volver a considerar.

Hay cuestiones ya zanjadas como la afirmación de que la masonería no es un partido político. Y no lo es porque la
diferencian de éstos cuestiones esenciales como que sus objetivos son diametralmente distintos. La Masonería -no siendo ajena a contenidos esencialmente políticos- no tiene entre sus objetivos lo que es propio de una organización política, la aspiración al ejercicio del poder y la centralidad de su actividad en conseguirlo.

Como se ha señalado en más de una oportunidad la Masonería en su ideario utiliza una serie de ideas fuerzas de un potente contenido político, sin ir más lejos la tríada de “Libertad, Igualdad y Fraternidad” sirven de base para la determinación de dos de las concepciones políticas de mayor incidencia en la vida moderna: el liberalismo, basado en la libertad, y el socialismo con su apuesta central por la igualdad.

Tampoco es ajena a la Masonería la forma en que se ejerce el poder político donde se hace una opción clara por los valores republicanos, en términos de organización del Estado, y por el sistema democrático como régimen político.
Otro elemento en el mismo sentido y de gran trascendencia para la masonería es el de la laicidad o laicismo para definir la relación entre el Estado y las convicciones religiosas que debe ser de una separación total, cuestión que ha sido una seña de identidad de nuestra fraternidad en su accionar en el mundo profano.

En este contexto, es que aparece la idea de la Masonería como Escuela de Ciudadanos que muchas veces nos sirve de tarjeta de visita cuando queremos expresar a la sociedad qué somos y qué hacemos, y que remite a la condición de miembros de de la comunidad con sus deberes y derechos.

Y también sirve para aclarar la relación entre Masonería y Política la idea masónica de Centro de Unión porque convoca a personas que piensan diferente unidas por relaciones de fraternidad. En el caso de la política hace que se encuentren en una logia personas de diferentes adscripciones políticas lo que es totalmente extraño a los partidos políticos. Los límites de la adscripción no son el programa de los partidos ni la doctrina ni la ideología, sino algo
mucho más amplio que tiene que ver con los principios y los valores que defiende la Masonería y que de alguna manera han sido expuestos más arriba.

En muchas circunstancias esta peculiaridad de la Masonería ha servido como lugar de encuentro de posiciones que en el mundo profano tendrían más dificultades para confrontarse y donde se ha podido conciliar posiciones distantes y hasta encontradas.

En definitiva podemos concluir que la relación de la Masonería y la Política se da en dos niveles: institucional e individual. En cuanto a lo primero la Masonería se limita a la promoción y defensa de los principios que la definen. Desde esta perspectiva la Masonería sería una instancia ética de la sociedad que manifiesta su opinión en relación a principios y valores trascendentales especialmente cuando éstos se ven amenazados. El segundo nivel, individual, se expresa como la opción personal de cada masón de adquirir un compromiso político militante o no.

Todas estas reflexiones, pero sobre todo por no permanecer indiferentes a lo que sucede, no hacen sino ratificar lo que ya decíamos anteriormente: la necesidad de la defensa de la POLÍTICA desde nuestra perspectiva.

Y finalmente, un deseo y una recomendación.

El deseo: que la mayor cantidad de masones se involucren en la Política, especialmente los que aquí están presentes, los conozco y sé de su calidad humana. Sería un enorme plus de calidad para la tan estigmatizada política.
La recomendación si ya alguno me hace caso o para quienes ya tienen una actividad política. Con toda seguridad en esa doble condición de masón y político en algún momento se le presentará el problema de la compatibilidad y de la lealtad. Un ilustre político masón, Salvador Allende, plantea así la cuestión:

“cuando por desconocimiento o intransigencia, se quiso excluir a los masones de la convivencia dentro del Partido (Socialista), cumplí con el más elemental de mis deberes de señalar /…/ que el día que el Partido estableciera esa incompatibilidad abandonaría sus filas, de la misma manera que lo haría el día que la Orden, cosa que no es imaginable, quisiera poner cortapisas al pensamiento de un hermano” (Intervención en el Gran Templo de la Gran Logia de Chile, 14 de abril de 1970)

Carlos/ Enero 2013